Por supuesto que respondí (antes que me enviaran un mail notificándome que el guionista de semejante proyecto en realidad debía ser otro pero que el mail me había llegado a mí por esas cosas de la internet) que estaba encantado (porque lo estaba) y claro que me puse a escribir una historieta a velocidad de rayo.
Me propuse, tan solo, dos objetivos a seguir: pensar en todo momento en el lucimiento de los maravillosos dibujos de Infame (porque son maravillosos, ya van a ver) y escribir algo totalmente distinto a todo lo que haya escrito yo hasta la fecha.
Salió, con esas dos premisas, un western de amor con toques fantásticos.
¿El argumento?
Un tipo que llega a un pueblo para matar a un pez gordo pero se entera ni bien llega que...
Y ahí, luego de esos tres puntos y en la magia de Infame, creo, estará la gracia de este futuro libro. Se llamará Corina y el Pistolero, y se calcula su publicación en España para finales de este año.
Con ustedes, los personajes femeninos recién bocetados por Infame.
La morocha se llama Corina y creemos que es una especie de sirena. La rubia -Alicia- es... mejor no les digo. Pero si les pide un trago esta misma noche yo le pagaría dos. No vaya a ser que se enoje.

En próximas entregas (esto es, luego que Infame las vaya subiendo a su blog, ya que la primicia siempre debe ser del mago), otros personajes como Walter y Milmuertes. Tan impresionantes como los que aquí ven.

¿No es maravillosa? Debo decir que ese zombie saliendo de la tumba para alimentarse de nuestra masa encefálica ha logrado emocionarme.
Después, cómo no, cosas bizarrísimas como que me hagan reportajes para la tele y que me llamen corriendo desde un mercado aborígen porque me estaban pasando en el televisorcito de una de las tiendas.
Siempre es lindo recordar las cosas lindas. Espero sinceramente que el camino me lleve nuevamente a tan maravilloso lugar. Y que esa segunda vez sea con Laura, para poder compartir con ella uno de esos lugares en el mundo en donde todavía queda gente estupenda.
Aquí, los recuerdo con alegría.



Alumnos, amigos, colegas, familia, lectores, gente que pasa casualmente por acá: que sea este un buen año. Y si bien no está en nuestras manos el hecho de que los chicos dejen de morirse de hambre, de frío o de guerra, tomemos conciencia que nuestras manos (si no se convierten en dedos por separado) pueden hacer un montón.





chicos).