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domingo, 8 de noviembre de 2009

Qué semanita!

Sin dudas, la semana que pasó fue una de las más movidas y divertidas del año. Con algunas fotos, voy a ver si puedo armar una especie de Greatest Hits de la misma.

Primero, la divertidísima presentación del libro Zombies!. Aquí pueden verme con compañía de lujo (los muchachos de las productoras independientes argentinas Farsa y Cosamostra) en el anfiteatro del ENERC.

De ahí, nos fuimos corriendo a una segunda presentación del mismo libro (¡el mismo día!). Aquí pueden verme en Image Campus con el editor de Fan Ediciones (un nuevo amigo: Sergio Salgueiro).


Para ponernos a firmar con el ilustrador de la portada del libro (Sergio Kechu, un maestro) las decenas de ejemplares que los fans se amuchaban para conseguir...

Casi sin respirar me fui a Chile (al país, no a la calle de San Telmo) porque me invitaron para dar unas charlas en la Feria del Libro de Santiago. Allí, con el investigador y amigo Manuel Peña Muñoz nos divertimos en una mesa donde se habló de "Monstruos y Literatura"...


...y hasta tuve el extraño privilegio de firmar una foto con mi rostro que adornaba el stand de Argentina en dicha feria. ¡De no creer!


Ahora me voy a dormir un poco. Porque entre tanto sueño es bueno cada tanto cerrar un poco los ojos.
¡muchas gracias a todos los que estuvieron en esta gira mágica y misteriosa!

sábado, 19 de julio de 2008

Gracias!

Ayer pasé una jornada inolvidable, y la quería compartir con todos ustedes.
Fuimos invitados con el amigo, colega y maestro Poly Bernatene a dar dos charlas en la Facultad Nacional de Bellas Artes de La Plata, en donde no solamente pudimos hablar de lo que más nos gusta en el mundo (las historias y cómo se gestan) sino que, además, compartimos mesa con los enormes artistas Carlos Pinto y Carolina Farías.
La verdad es que nos divertimos como chicos. Espero sinceramente que los alumnos presentes también la hayan pasado bien (y que no se hayan quedado solamente con los secretos sobre mi ecléctica carrera que Carlos anduvo ventilando ante tan selecto público...).
Agradecer el buen momento compartido y la gente maravillosa que conocimos por las lejanas tierras platenses. Nos sentimos como en casa, tan lejos de casa (¡y tan temprano en la mañana!).

miércoles, 21 de mayo de 2008

Festival América Do Sul:

A principios de Mayo tuve el enorme honor de viajar a Brasil para charlar sobre lo que más me gusta charlar en el mundo: las historias. Se trató de una invitación para participar en el V Festival América Do Sul (en la ciudad de Corumbá, en el Mato Grosso) donde centenas de artistas de diferentes áreas y países fueron a mostrar lo que hacen o, como fué mi caso, conversar sobre ello.
Les muestro unas fotitos por el simple placer de compartir:




Además de conocer gente maravillosa y amistades del camino, tuve tiempo de toparme con cucarachas del tamaño de un puño. ¿No es impresionante?

lunes, 28 de abril de 2008

Invitación al Vº Festival América Do Sul:

Todavía no logro despertarme del viaje por el Amazonas de hace algunos meses que ya me sorprenden con otra invitación. Esta vez, ni más ni menos, se trata del Festival América Do Sul en Corumbá (Matto Grosso).
Si bien el avión sale mañana mismo, estoy tan intrigado que da un poco de miedo. Artistas de todas las ramas se juntan para charlar sobre lo que hacen, por lo que la ciudad de Corumbá se llena de recitales, bailes, obras de teatro, funciones de cine y charlas. Por mi parte, me invitaron para hablar de lo más lindo del mundo: las historias y los niños. Lo raro es que tendré que conversar de aquello durante un desayuno y, con lo que son los desayunos en Brasil, dudo que pueda hablar mucho.
Los voy a ir manteniendo informados, pero si quieren saber más, cliqueen aquí.

lunes, 18 de febrero de 2008

Ayer nomás...

La vida se fue pasando y se me olvidó por completo compartir con ustedes algunas fotos de mi viaje por Venezuela. Existió una ciudad llamada San Fernando del Valle de Apure que se portó extrañamente bien conmigo (y eso que no hice nada para merecerlo). Allí, no sólo tuve la suerte de hablar de lo que más me gusta en la vida (las historias y su magia), sino que me llené de amigos, de momentos inolvidables, de canciones y de papelones (que es, contrariamente a lo que se están pensando, una bebida absolutamente exquisita de aquella zona). A la noche los murciélagos volaban para comerse los bichitos de las farolas. Y ni siquiera eso lograba que abandonara esa plaza donde nos juntábamos a recitar poesías, cantar y beber de las botellas que destilan amistades de caminos. Después, cómo no, cosas bizarrísimas como que me hagan reportajes para la tele y que me llamen corriendo desde un mercado aborígen porque me estaban pasando en el televisorcito de una de las tiendas.

Siempre es lindo recordar las cosas lindas. Espero sinceramente que el camino me lleve nuevamente a tan maravilloso lugar. Y que esa segunda vez sea con Laura, para poder compartir con ella uno de esos lugares en el mundo en donde todavía queda gente estupenda.

Aquí, los recuerdo con alegría.

domingo, 21 de octubre de 2007

Gulliver en Tierras Bolivarianas: San Fernando de Apure.

Todos tienen alguna fobia, excepto yo que las tengo todas. Igualmente, el miedo superior, el que maneja a todos los demás, son los murciélagos. No los puedo ver, oir ni (por supuesto) tocar. Bien, la primer noche que pasé en San Fernando de Apure me topé con que ¡ups! la noche estaba repleta de aquellos roedores voladores (algunos de los cuales, vale aclararlo, medían un metro entre punta de ala a punta de ala). Aunque parezca increíble, la gente viva normal con aquella película de terror cotidiana, y salen de bares, y hablan sentados en la plaza, y todo eso.
Pero vamos a lo que nos une en estos ratos; mantenernos al corriente.
Creo que nunca me sentí tan "celebridad" como durante mi paso por San Fernando. El "conversatorio" (que es como les llaman ellos a las charlas) fue todo un éxito, y la televisión, la radio, la prensa escrita y las gentes del pueblo quisieron charlar un rato con este "poeta argentino" que seguro tenía cosas interesantes para decir. Aunque parezca increíble, todos los diálogos terminaban con un "ahora recítate un poema de los tuyos"... ¡y yo no soy poeta!
Sucedió que no me dejaron ir. Utilizando mil artimañas tuve que quedarme dos días mas de lo previsto, y hasta tengo un señor de por esas tierras (un gigante con alma de niño llamado Octavio) que se adjudicó padre mío en Venezuela. La verdad, fue todo muy lindo (no te preocupes, Laura, los cariños no pasaron de eso...) y llegó el día en que, por fin, pude abandonar tan hermoso lugar. Comí todas sus comidas. Acepté todas las excursiones que me regalaron. Saqué fotos hermosas...
Ahora mismo estoy en el Amazonas. Pienso (así, nada más que por pensar) que en el futuro existirán fanáticos de la literatura de ciencia ficción que se vean emocionados al visitar los anillos de saturno. Exactamente igual me sentí yo cuando crucé el Orinoco, rumbo a la selva. Todas las páginas de las novelas de aventuras de mi infancia se me vinieron encima. Y me sentí (solamente para molestarlo) el Corto Maltés en la cubierta de esos barquitos tan bonitos en los que él andaba.
Nos acompañamos con un poeta cubano llamado Alberto Sicilia. Descubrí en él a otro personaje maravilloso de esos que sólo regalan los viajes maravillosos. Hace ya dos noches que compartimos habitación y no veo en él huellas del sueño. Pienso que debe pertenecer a una raza casi extinta (y de la cual también es parte mi princesa de la argentina) que no pueden escuchar el tono de los ronquidos.
Lamento no incluir fotos. Desde ayer la máquina es parte de la historia...
pero eso es parte de lo feo de este viaje, así que me lo guardo solo para mí.

martes, 16 de octubre de 2007

Gulliver en tierras Bolivarianas: La Llegada.

Finalmente, los aviones dejaron de carretear sobre las nubes. Ya estoy donde debía estar (y la verdad que, con tantos cambios y aeropuertos me suena extraño que mi equipaje y yo estemos juntos en este pueblo).
Por primera vez en mi vida, alguien con un cartelito de "Luciano Saracino" (si, escrito bien, aunque parezca increíble) me recibía. Caracas. El hotel se llamó Las Quince Letras (está todo tan bien pensado que se buscaron un hotel con un epíteto con la cantidad exacta de letras de mi nombre y apellido...).
A las nueve de la noche estaba planchado, intentando mentirle a mi cuerpo con un "más vale que te duermas y te olvides del calor que hace, que seguro que en el Amazonas va a ser mucho peor porque va a hacer calor pero con mosquitos, tarántulas y ratas de cincuenta kilos". A la medianoche golpearon mi puerta y yo pensé: "cagamos..." (por algún extraño motivo en mi programación, siempre que golpean mi puerta a esa hora pienso aquello). Pero no. Se trataba del escritor Javier Chiabrando, que recién llegaba a Caracas y venía a cumplir la promesa de "a ver si nos conocemos un día de estos". Nos quedamos charlando un rato y ahí ya no pude volver a dormirme.
A las cinco de la mañana comencé otra vez una odisea de dos aviones (¡el segundo con sólo seis butacas!) que me trajo a Apure, primer punto de mi "gira" y donde mañana debo decir unas palabras de inauguración a la feria. ¿Miedo? Si.
Anécdota: Me estaba tomando un café con quien es el encargado de "guiarme" y, como si de un golpe comando se tratara, un equipo de señoritas se metió en el bar jeringas en mano y al rito de "¡a vacunarse contra la rubeola y el sarampión!"
Por supuesto que opuse toda la resistencia que pude, pero finalmente las malditas se salieron con la suya y me inyectaron vaya a saber qué cosa chavista en mis venas blandengues.
¡Lo más extraño es que todo el mundo se mostraba de lo más familiarizado con aquello!.
Luego, en una librería, la misma cantinela (tuve que sacar un cartelito que me dieron para que no me pinchen de nuevo). Un hombre que se ganó mi confianza me tranquilizó con un "mejor pinchado que muerto". Imagínense mi cara.
Sobre lo que puedo oler del momento político: aquí la gente es fanática de Hugo o odia a Hugo. Es notable ver los noticieros: Telesur con las cosas que ya conocemos de allá y los canales de la contra dando palos a más no poder. Intento buscar medias tintas.
No encuentro.

PD: hasta ahora solamente vi una iguana de unos dos metros. Nada de ratas de cincuenta kilos por la cercanía. Pero cuando le pregunto al respecto a la gente acerca del asunto que tan preocupado me tiene desde Buenos Aires, me responden "ah! eso en el Amazonas. Por acá no". Yo trago saliva y cuento con los dedos. Cuatro días.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Gulliver en Tierras Bolivarianas (I): Dudas

Hace unos días recibí un mail de otro de los autores invitados a la Feria por las Regiones de Venezuela (no voy a dar el nombre, pero es de los más conocidos) donde me decía algo así como: "a mí me habían dado la ruta del Amazonas pero la rechacé. Viendo que no sólo no la cancelaron sino que, además, la recorrerás vos, me siento un poco culpable. Cuídate mucho". ¿Y por qué habría de "cuidarme mucho"? me pregunté yo sentándome en la máquina y recurriendo a internet para averiguar un poco más de la maravillosa zona que me tocará conocer en octubre.
Pumas / Panteras Negras (especifican en varios lugares que se tratan de las "grandes") / Jaguares / un roedor de ¡50 kilos! / un tipo de águila que ¡puede levantar a un niño! (los signos de admiración no son chistosos: son la desesperación expresada) / el Gran Caimán del Orinoco (así, con nombre de demonio y todo) / Cocodrilos de hasta tres metros / Anacondas de hasta diez metros / Boas Constrictors / Tembladores (que son peces que pueden matar a las personas por la electricidad que poseen) ... y hay más. Por ejemplo, que la zona tiene ocho meses de lluvias ininterrumpidas (y que mi viaje, claro, se da durante su apogeo).
Lo más extraño de todo es que los aborígenes hablan sus propios dialectos, por lo que comienzo a preguntarme seriamente qué es lo que voy a hacer con mis cuentos por allá.
¿Debo sospechar?
Salgo el 13/11.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Gulliver en tierras Bolivarianas

Al parecer, antes de que comience la Feria Internacional del Libro de Caracas hay una gira de escritores por el interior de Venezuela en la que los mismos se acercan a los poblados a leer textos, realizar talleres y -seguramente- recoger historias de tan hermosa tierra.
Este año recibí una invitación en donde se me preguntaba si quería participar en dicho evento. Dije, claro, que "si, con mucho gusto". Y desde ahí mantengo una sonrisa en la cara.
Otros escritores que fueron invitados a esa gira mágica y misteriosa son el poeta Emiliano Bustos, el historietista y novelista Javier Chiabrando y el multifacético Federico Jeanmarie, entre otros nombres de esa importancia.
Lo que también es de remarcar es que cada escritor hace una ruta diferente. La parte del trayecto que a mí me incluye es la zona del Amazonas venezolano. Con viajes en chalana entre pueblo y pueblo; lecturas en el medio de la selva y todo eso.
La emoción es grande. La incertidumbre también.
¿No es acaso este un momento interesante para conocer dicho país?
¿Y no es una fábula lo de la chalana por el amazonas?
Me voy el 14 de octubre. Los iré manteniendo informados.