lunes, 18 de febrero de 2008

Ayer nomás...

La vida se fue pasando y se me olvidó por completo compartir con ustedes algunas fotos de mi viaje por Venezuela. Existió una ciudad llamada San Fernando del Valle de Apure que se portó extrañamente bien conmigo (y eso que no hice nada para merecerlo). Allí, no sólo tuve la suerte de hablar de lo que más me gusta en la vida (las historias y su magia), sino que me llené de amigos, de momentos inolvidables, de canciones y de papelones (que es, contrariamente a lo que se están pensando, una bebida absolutamente exquisita de aquella zona). A la noche los murciélagos volaban para comerse los bichitos de las farolas. Y ni siquiera eso lograba que abandonara esa plaza donde nos juntábamos a recitar poesías, cantar y beber de las botellas que destilan amistades de caminos. Después, cómo no, cosas bizarrísimas como que me hagan reportajes para la tele y que me llamen corriendo desde un mercado aborígen porque me estaban pasando en el televisorcito de una de las tiendas.

Siempre es lindo recordar las cosas lindas. Espero sinceramente que el camino me lleve nuevamente a tan maravilloso lugar. Y que esa segunda vez sea con Laura, para poder compartir con ella uno de esos lugares en el mundo en donde todavía queda gente estupenda.

Aquí, los recuerdo con alegría.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Pensamientos (II): Sostiene Carlitos

Convengamos lo siguiente: Carlos Gardel sabía. Y cuando cantaba que "veinte años no es nada" estaba diciendo, de alguna manera, que "treinta años es algo". No especifica si mucho o poco. Pero al menos es diez años más que nada.
Escribo esto, simplemente, para decir que hace unos días (y durante diez años más) estoy atravesando esa franja de la vida en la que uno tiene que poner/decir un tres antes de poner/decir el segundo número de su edad.
Muchos epítetos pueden decirse sobre mi condición actual. Me remitiré solo a uno: treintañero.
Habrá que acostumbrarse.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Un año más. Y van...

Lo lamento. Es hora de los balances y de esas cosas que no le interesan a nadie.
Soy de esas personas que, en general, no se quejan en vano (como dice Sabina "si la vida se deja, yo le meto mano; y si no aún me excita mi oficio). Por eso estoy contento.
Trabajé de lo que me apasiona sin tener que derrapar demasiado para otras latitudes (si supieran las cosas que he hecho años anteriores...). Las letras (y sus derivados) pagaron las cuentas y quedé a mano. Creo, a esta altura del partido, que de eso se trata: de quedar a mano. Tener una botellita de vino por la mitad con el corcho a medio meter para cuando caigan los amigos a charlar un rato y un paquete de fideos (o cualquier otra cosa que ella tenga ganas que le cocine) para cenar antes de que nos agarre sueño.
Esa mezlca de bohemia y burguesía (exquisita contradicción) que puede disfrutarse sin culpas.
En síntesis: tengo los mejores amigos ("tenemos códigos...") del mundo. Me gusta perderme en la mirada de mi Laura. Tengo una gata negra que se adueñó por completo de la casa. A mis treinta años sigo orgulloso de mis padres, hermanos, cuñadas, sobrina y abuela. Soy amigo de mis alumnos. Y tengo un puñado de frases que, a veces, me ponen colorado.
Este año salieron a la calle los siguientes libros en los que puse el corazón:

Historias del Olvido (Ed. Dolmen -España-)


Buscando al Conde (Ed. Progreso -México-)


En el Bosque hay Luces (Ed. Homo Sapiens -Argentina-)


King Cop, un nouvel héros dans la ville (Ed. Wetta Worldwide -Francia-).

De los cuatro libros del 2007 (el último casi se cae en el límite con el 2008 porque salió hace unos días) guardo recuerdos maravillosos. Con cada uno de ellos trabajé con gente asombrosa. Y los nombro (porque corresponde): Javier de Isusi, David Rubín, Infame & Co., DaniMaiz, Manu Ortega, David Lafuente, Leticia Ruifernández, Abril Barrado, Paco Roca, Alex Orbe, Ken Niimura, Raquel Alzate y Jorge Iván Argis (en Historias del Olvido); Poly Bernatene y Arianna Squilloni (en Buscando al Conde); Gerardo Baró, Beatriz Actis y todo el equipo de Homo Sapiens (en En el Bosque hay Luces) y Omar Hechtenkopf, Fernando Sawa, Marcela de Grande, Elsa Joly, Frederik Wetta y Belén Caccia (en King Cop). ¡Uf! Fuimos una banda. Y no me olvido, claro, de mi viaje por Venezuela hablando sobre lo que más me gusta (¡historias!) y conociendo gente que me va a quedar para siempre: Alberto Sicilia, Octavio Vivas... y no sigo porque seguro que me olvido de los más enojosos.

Pero por supuesto que dejo para el final lo más importante.

Se llama Laura. Hoy cumplimos nuestro primer año de convivencia. Y sin ella ninguno de mi textos serían lo que son (y no es que ahora sean buenos... ¡es que sin ella serían mucho peores!). Gracias Lau, espero que vengan muchos más. En serio.
Alumnos, amigos, colegas, familia, lectores, gente que pasa casualmente por acá: que sea este un buen año. Y si bien no está en nuestras manos el hecho de que los chicos dejen de morirse de hambre, de frío o de guerra, tomemos conciencia que nuestras manos (si no se convierten en dedos por separado) pueden hacer un montón.

Decía Miguel Abuelo: "¿Quién transformará el mundo si no sos vos y yo? ¿Y si no es ahora, cuando?".

Siempre me gustó la frase. Hoy la uso como un "felicidades para todos".

jueves, 27 de diciembre de 2007

Silencio Cantor:

Acaba de salir el nuevo disco de Luis Sampaoli. Se llama Silencio Cantor, y es un hermoso muestrario de canciones con olor a río. De esas que nos dan ganas de matear mirando el atardecer.
No sé si alguna vez se los conté, pero una de las cosas que más me gusta en el mundo es sentarme a escribir canciones con Luis Sampaoli. Es una especie de rito que mantenemos desde hace más de veinte años y que -creemos- no vamos a abandonar mientras haya un vino en nuestra mesa y una guitarra en el regazo de Luis.
Entre las tantas que escribió Luis para Silencio Cantor, hay dos canciones que nacieron como les contaba: jugando con las frases sobre las cuerdas. Una es una especie de canción de amor a la luna. Se las dejo para que chusmeen. Espero que les guste. Ahora mismo llueve. Está lindo para escuchar.

Chamarrita a la luna
(Saracino/Sampaoli)

Chamarrita a la luna, despierta en la noche
qué lindo que es volverte a ver.
Vuela sobre los techos, rebota
y mi canto parece que vuelve a nacer.
Un borracho colgado del cielo
un viejito contándole un cuento a un gurí.

Sube y sube hasta el amanecer
y dibuja estrellas en tu piel
(chamarrita a la luna).
Sube y sube y se deja querer
y en los ojos se pierde otra vez
(chamarrita a la luna).

Si el cantor orillero gastó su pañuelo
llorando canciones de amor
dale lumbre en tu vuelo y el dulce consuelo
del río bailando con vos.
Si te arrulla, te cuida, te siente
y un día se inspira y se vuelve canción.

Sube y sube hasta el amanecer
y dibuja estrellas en tu piel
(chamarrita a la luna).
Sube y sube y se deja querer
y tus ojos se pierde otra vez
(chamarrita a la luna).

Sos la luz de este río que va
como el fuego que alumbra el hogar.
Si te vas a otro pago quedó
un remanso y el verso de adiós.

Chamarrita a la luna, despierta esta noche
qué lindo que es volverte a ver.

¿Quieren más? ¡Ah! Hay todo un disco. Me dicen y se los consigo.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

¡Duendes y Hadas para el arbolito!

Amigos y lectores casuales de este blog: les presento aquí, recién salido del horno, mi último libro. Se llama "En el bosque hay luces", y no es más que mi intepretación y mirada a los relatos populares de duendes y de hadas.
Es un muestrario de diferentes tipos de "seres menudos" (desde los tiernos típicos hasta los absolutamente maléficos -que me encantan-) y un abanico bastante representativo del tipo de historias que los tiene como personajes.
Intenté no centrarme en un único modo de contar cuentos de hadas y de duendes. Por eso, algunas historias que habitan este libro pueden producir risa, otras tristeza, otras miedo y otras no sé.
La edición -exquisita, impecable- es de Homo Sapiens, bajo la dirección de la escritora Beatriz Actis. Todavía me dura la sonrisa del momento en que abrí la caja y saqué los libros (hace tres o cuatro minutos).
Las ilustraciones -¡grandes!- son de mi amigo Gerardo Baró. Me alegro muchísimo de haber compartido este proyecto con tan talentoso muchacho. Pensar que nos conocimos hace tantos años, entre mates y risas en el estudio de Poly Bernatene. ¿No nos estaremos volviendo grandes, che?
Los dejo con la portada y con mi alegría. Ya brindaremos con cerveza de duende.

En el bosque hay luces, de Luciano Saracino y Gerardo Baró.-

lunes, 3 de diciembre de 2007

Historias entre Tumbas: la premiere...

Se sabe (y si no lo saben, se los cuento), que me encantan las historias de fantasmas. Puedo pasarme horas (nocturnas, preferentemente) escuchándolas, y juro que soy de esos a los que se les pone la piel de gallina si lo saben llevar por caminos de escalofríos.

Por eso cuando mi amigo, el genial Gustavo Mazali, me propuso hacer una serie de cuatro libros de terror para chicos, intenté hacerme el profesional y no saltar de alegría (sin lograrlo, claro).
Aquí les muestro las dos primeras portadas de la colección (¿no son terroríficamente hermosas?).
Puedo adelantarles (así, apenas) que los libros cuentan la historia de un niño que debe irse a vivir con su abuelo, un cuidador de cementerio. De esa manera, el anciano le irá contando al joven los relatos más terroríficos de los que "habitan" en las tumbas... descubriendo que algunos no son sólo historias.
En síntesis; son cuatro libros donde no falta nada de todo aquello que me encanta: ratas gigantes, fantasmas, monstruos... ¡y hasta un amor de ultratumba!
Agradezco, por supuesto, al Sr. Mazali por confiar en mí para tan precioso proyecto. Espero haber estado a la altura.


Visiten, si quieren, la página de Riderchail para disfrutar las otras portadas y leer más información sobre el proyecto.


Historias entre Tumbas, de Luciano Saracino & Gustavo Mazali.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Historias del Olvido: ¡La Exposición!

Es bastante raro y me da un poquito de cosa escribirlo. Por eso mismo, lo hago sin mayores preambulos. Historias del Olvido (novela gráfica que escribimos junto a Javier de Isusi y que ilustró un seleccionado de enormes artistas) es parte de una preciosa exposición en el VI Salón de Comic de Getxo (País Vasco).
Se verán (hasta el 25 de este mes) páginas originales; gigantografías; el estudio previo de personajes y escenarios que sirvió como guía para unir los diferentes estilos de cada dibujante (vale la pena observar detenidamente todo ese trabajo realizado por Javier de Isusi y apreciarlo como un hermoso epílogo de la obra); estarán presentes algunos de los realizadores firmando ejemplares... en fin, otro de los lugares donde quisiera estar en este momento pero con los que me separa un océano y la necesidad de estar -ahora mismo- aquí.
Aquí les dejo el afiche de la expo:

Si pasan por ahí, y quieren llenarse de magia, no dejen de visitar también la -otra- exposición de mi amigo a la distancia -y camarada del Historias...- Infame & Co. Más info de todo esto aquí.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Secretos:

Ya regresado (bastante entero) del hermosísimo viaje por el Amazonas que me llenó de historias y de aventuras, me encuentro con que un montón de proyectos (algunos de los cuales creía ya freezados) gozan de buena salud y están a un tirito de ver la luz.
Aquí les muestro (en exclusiva total) dos semillas de libros de próxima publicación en Argentina.
Uno se llama "En el Bosque hay Luces" (¿no es acaso un nombre bonito para un libro sobre duendes y hadas?), ilustrado por el ENORME Gerardo Baró y a publicarse por Homo Sapiens. Aquí les muestro una ilustración en la que hice un cameo (pocas cosas me producen tanta gracia como el verme en ilustraciones de libros para chicos).
El otro libro (¡qué emoción!) es el regreso del mago Filgrid (que publicará nuevamente Cántaro). De más está decir que escribir el segundo libro de este personaje fue un placer inexplicable. Y que ver los dibujos de Carlos Pinto, otra vez, es más mágico que las cajas de nuestro mago.
Estoy verdaderamente muy contento. Y, observando las ilustraciones que aquí les comparto, creo que tengo muy buenos motivos.

domingo, 21 de octubre de 2007

Gulliver en Tierras Bolivarianas: San Fernando de Apure.

Todos tienen alguna fobia, excepto yo que las tengo todas. Igualmente, el miedo superior, el que maneja a todos los demás, son los murciélagos. No los puedo ver, oir ni (por supuesto) tocar. Bien, la primer noche que pasé en San Fernando de Apure me topé con que ¡ups! la noche estaba repleta de aquellos roedores voladores (algunos de los cuales, vale aclararlo, medían un metro entre punta de ala a punta de ala). Aunque parezca increíble, la gente viva normal con aquella película de terror cotidiana, y salen de bares, y hablan sentados en la plaza, y todo eso.
Pero vamos a lo que nos une en estos ratos; mantenernos al corriente.
Creo que nunca me sentí tan "celebridad" como durante mi paso por San Fernando. El "conversatorio" (que es como les llaman ellos a las charlas) fue todo un éxito, y la televisión, la radio, la prensa escrita y las gentes del pueblo quisieron charlar un rato con este "poeta argentino" que seguro tenía cosas interesantes para decir. Aunque parezca increíble, todos los diálogos terminaban con un "ahora recítate un poema de los tuyos"... ¡y yo no soy poeta!
Sucedió que no me dejaron ir. Utilizando mil artimañas tuve que quedarme dos días mas de lo previsto, y hasta tengo un señor de por esas tierras (un gigante con alma de niño llamado Octavio) que se adjudicó padre mío en Venezuela. La verdad, fue todo muy lindo (no te preocupes, Laura, los cariños no pasaron de eso...) y llegó el día en que, por fin, pude abandonar tan hermoso lugar. Comí todas sus comidas. Acepté todas las excursiones que me regalaron. Saqué fotos hermosas...
Ahora mismo estoy en el Amazonas. Pienso (así, nada más que por pensar) que en el futuro existirán fanáticos de la literatura de ciencia ficción que se vean emocionados al visitar los anillos de saturno. Exactamente igual me sentí yo cuando crucé el Orinoco, rumbo a la selva. Todas las páginas de las novelas de aventuras de mi infancia se me vinieron encima. Y me sentí (solamente para molestarlo) el Corto Maltés en la cubierta de esos barquitos tan bonitos en los que él andaba.
Nos acompañamos con un poeta cubano llamado Alberto Sicilia. Descubrí en él a otro personaje maravilloso de esos que sólo regalan los viajes maravillosos. Hace ya dos noches que compartimos habitación y no veo en él huellas del sueño. Pienso que debe pertenecer a una raza casi extinta (y de la cual también es parte mi princesa de la argentina) que no pueden escuchar el tono de los ronquidos.
Lamento no incluir fotos. Desde ayer la máquina es parte de la historia...
pero eso es parte de lo feo de este viaje, así que me lo guardo solo para mí.

martes, 16 de octubre de 2007

Gulliver en tierras Bolivarianas: La Llegada.

Finalmente, los aviones dejaron de carretear sobre las nubes. Ya estoy donde debía estar (y la verdad que, con tantos cambios y aeropuertos me suena extraño que mi equipaje y yo estemos juntos en este pueblo).
Por primera vez en mi vida, alguien con un cartelito de "Luciano Saracino" (si, escrito bien, aunque parezca increíble) me recibía. Caracas. El hotel se llamó Las Quince Letras (está todo tan bien pensado que se buscaron un hotel con un epíteto con la cantidad exacta de letras de mi nombre y apellido...).
A las nueve de la noche estaba planchado, intentando mentirle a mi cuerpo con un "más vale que te duermas y te olvides del calor que hace, que seguro que en el Amazonas va a ser mucho peor porque va a hacer calor pero con mosquitos, tarántulas y ratas de cincuenta kilos". A la medianoche golpearon mi puerta y yo pensé: "cagamos..." (por algún extraño motivo en mi programación, siempre que golpean mi puerta a esa hora pienso aquello). Pero no. Se trataba del escritor Javier Chiabrando, que recién llegaba a Caracas y venía a cumplir la promesa de "a ver si nos conocemos un día de estos". Nos quedamos charlando un rato y ahí ya no pude volver a dormirme.
A las cinco de la mañana comencé otra vez una odisea de dos aviones (¡el segundo con sólo seis butacas!) que me trajo a Apure, primer punto de mi "gira" y donde mañana debo decir unas palabras de inauguración a la feria. ¿Miedo? Si.
Anécdota: Me estaba tomando un café con quien es el encargado de "guiarme" y, como si de un golpe comando se tratara, un equipo de señoritas se metió en el bar jeringas en mano y al rito de "¡a vacunarse contra la rubeola y el sarampión!"
Por supuesto que opuse toda la resistencia que pude, pero finalmente las malditas se salieron con la suya y me inyectaron vaya a saber qué cosa chavista en mis venas blandengues.
¡Lo más extraño es que todo el mundo se mostraba de lo más familiarizado con aquello!.
Luego, en una librería, la misma cantinela (tuve que sacar un cartelito que me dieron para que no me pinchen de nuevo). Un hombre que se ganó mi confianza me tranquilizó con un "mejor pinchado que muerto". Imagínense mi cara.
Sobre lo que puedo oler del momento político: aquí la gente es fanática de Hugo o odia a Hugo. Es notable ver los noticieros: Telesur con las cosas que ya conocemos de allá y los canales de la contra dando palos a más no poder. Intento buscar medias tintas.
No encuentro.

PD: hasta ahora solamente vi una iguana de unos dos metros. Nada de ratas de cincuenta kilos por la cercanía. Pero cuando le pregunto al respecto a la gente acerca del asunto que tan preocupado me tiene desde Buenos Aires, me responden "ah! eso en el Amazonas. Por acá no". Yo trago saliva y cuento con los dedos. Cuatro días.

sábado, 6 de octubre de 2007

Guitarreando

Asombradísimo, fui convocado por la genial Adela Basch para formar parte de una antología de relatos a publicarse por la editorial Abran Cancha.
¿El tema? La guitarra. Así me lo dijo Adela "cualquier historia que tenga como personaje/motivo/escenario a la guitarra".
Puse en marcha mi imaginación (que a veces todavía marcha), y el resultado estuvo bastante bien (bah, a mí me gustó).
¿Quieren que les muestre cómo empieza mi composición, tema: la guitarra? Ahí va:
Se me cayó una canción por el agujero de la guitarra, y no la puedo sacar.
Estaba en la punta de mis dedos, y era una lindísima canción. Tenía una melodía dulce, saltarina y alegre, como si las notas estuvieran jugando a la soga, o como si todas ellas se encontraran muy apuradas por llegar al lugar donde las canciones van cuando se sienten apuradas.
Era una canción de esas que son como nubes, de tan alto que nos llevan al escucharlas.
Pero se me cayó en el agujero de la guitarra. Pobrecita.
No sé si fue por su apuro, o porque yo la manipulé torpemente, pero dejen que les cuente la historia de todo lo que hice para sacarla de allí. No fue fácil, se los anticipo: ¿alguna vez se asomaron por el agujero de una guitarra? ¿No parece como si todos los misterios del universo pudieran esconderse allí?
Imagínense, entonces, la tarea de encontrar a una canción…
Y después, claro sigue. Por supuesto que no les voy a mostrar acá todo lo que hice para sacar mi canción de la guitarra... ahí está la gracia.

lunes, 1 de octubre de 2007

Presentación Historias del Olvido: 10 de Octubre en Bilbao

Hay veces que la distancia aleja. No siempre, pero aleja.
Un océano enorme (y la imposibilidad de cruzarlo) me separa de un momento que me encantaría presenciar: el nacimiento de Historias del Olvido. ¡Y todavía ni siquiera vi el libro!
Me consuela saber que van a estar presentes un puñado de seres queridos y unos nombres enormes que van a darle a la velada la gala y la altura que se merece. Mi ausencia, de esa manera, se siente mejor.
Abril Barrado, David Rubín, David Lafuente, Ken Niimura y yo esperaremos, cada uno en su rincón del mundo, que los pájaros del olvido nos traigan recuerdos ajenos.
Y ahí sí, habremos estado en la tienda Joker. Compartiendo el momento.
Si alguien anda por Bilbao durante esos días, está invitado. Después me cuentan.