domingo, 14 de diciembre de 2008

Capítulo 3: Y del Género, ¿cómo andamos?

En general el asunto se da como sobreentendido: uno se sienta en la computadora y dice "voy a hacer una de terror" (o "de amor", o "para chicos", o lo que sea). Es que, la historia que se nos presenta en la cabeza ya tiene un género que la enmarca, y la mayoría de las veces vamos a él como quien va a los choris antes del asado.
Acá (me refiero a todo lo que está pasando en los capítulos anteriores de ésta "Bitácora de Realización"), se había dado todo al revés de como se venía dando en mis libros anteriores.
O sea; si en general yo tenía una historia que le mostraba a un dibujante que le gustaba y la dibujaba y le mostrabamos a un editor que le gustaba y la editaba, acá tenía un editor que quería publicar un libro con un dibujante maravilloso y una historia mía que nadie conocía —ni yo—.
Sé que suena rebuscado pero, resumiendo, lo que sucedió es que todo estaba sucediendo de una manera especial.
El género que englobe mi historia de sirenas (ver capítulo anterior en este blog) tenía que ser también especial.
Les voy a contar qué fue lo que pasó por mi cabeza a la hora de elegir el tono de la historia:
Venía —con Javier de Isusi— de escribir un guión bastante intelectual y "adulto" llamado Historias del Olvido. Por otro lado, junto a Omar Hechtenkopf veníamos publicando en Francia los primeros libros de King Cop (una "policial/de superhéroes"). Y, claro, seguía escribiendo cada vez que podía libros para chicos.
Entonces, de elegir, no elegiría ninguno de esos géneros.
Ahí me pregunté: ¿qué géneros me encantan y conozco sus secretos?
La respuesta fue "el terror", "la comedia", "la aventura" y algún otro.
A esos también los descarté. No quería hacer algo que pudiera hacer en otro momento. Se trataba de una oportunidad única que merecía un libro único.
En ese descarte, seguí hilando fino hasta que me hice la pregunta final: "¿de qué género nunca voy a escribir una historia?".
Western.
Por miles de motivos (porque no soy adepto, porque no están de moda, porque nadie publicaría un western...) jamás me sentaría a escribir una "de vaqueros". Como si fuese magia, tuve las cosas clarísimas. Todo. Lo que antes eran situaciones sueltas ahora estaban juntitas en un contexto de pistolas y tipos rudos.
Abrí un word y comencé a escribir.
A Corina la tenía desde el Amazonas (recuerden que el delfín que se convertía en mujer se llama tonina... no tuve que romperme demasiado la cabeza para buscar el nombre).
Ahora, simplemente, tenía un pistolero que se iba a enamorar de ella.

Corina y el Pistolero
Guión: Luciano Saracino.
Dibujos: Infame & Co.

Eso fue lo primero que escribí una tarde de febrero de 2008. Después seguí. Y no paré.
Dos semanas después tuve terminada una historia que me encantaba y que no les voy a contar acá porque el libro muy pronto estará en la calle.
Lo envié a Jorge Iván (aquel editor que escribió aquel mail que daría vida a todo esto) y comencé a esperar.
La historia de la historia, estaba apenas empezando.
Y yo que pensaba que los guionistas solo escribían guiones...

viernes, 12 de diciembre de 2008

Capítulo Dos: Buscar una buena historia

Estaba el dibujante. Estaba la editorial dispuesta a publicar aquello que hagamos.
Faltaba una historia.
Como ya anoté, ésta no debía ser una historia más. Tenía que tener la suficiente poesía como para que un dibujante de la sensibilidad de Infame pudiera sentirse cómodo en ella. Y también debía ser una historia que tuviera algo mío para que en el guión se note el placer de escribirlo.
Aquí viene un secreto de cómo nació la idea principal de Corina y el Pistolero —a publicarse por la editorial Dolmen en los primeros meses del 2009—.
Estaba en la selva del Amazonas. Año 2007. Recorría el río y los poblados invitado por el gobierno contando historias y hablando de los mitos de mi tierra. A cambio, los lugareños me contaban sus mitos. Un paraíso, o algo así.
En un pequeño poblado armaron una fiesta. Uno de los "capangas" del lugar se me acercó y me dijo: "gringo; acá podés tomar, bailar y divertirte todo lo que quieras, pero tené mucho cuidado con las toninas, que de ellas no hay retorno". Mi rostro, claro, expresó todo el desconcierto que un rostro pudiera expresar. Entonces el hombre continuó: "en esta parte del río las noches de fiesta algunas toninas —delfines de agua dulce— se convierten en mujeres hermosas y eligen a alguien para bailar. Luego, se lo llevan al fondo. Y nunca más se sabe nada de él".
Y no había nada en la mirada de ese hombre que me explicara que lo que me contaba no era cierto. Estaba, realmente, en un lugar donde los delfines se convierten en mujeres y cazan hombres.
Durante aquellos días de mail de editores y maravillas de dibujantes, me volvió aquella historia de las toninas del Amazonas y la historia apareció de golpe: un hombre que llega a un lugar a cumplir una misión pero, mientras la trama se desenvuelve, se enamora de quien no debe —¿o sí?—.
Amo la historia de Corina. Amo cómo quedaron las páginas que ilustró Infame.
Pero no nos adelantemos. Todavía faltaba mucho en este proceso de creación de un hermoso cómic.
Por ejemplo, el género.

¿En qué género inscribir una historia con sirenas delfines? ¿Infantil? ¿Terror? ¿Romántico?

Nada de eso... todo lo contrario...

jueves, 11 de diciembre de 2008

Capítulo Uno: Dos certezas y algunas cervezas más

Entonces, tenía dos certezas: la editorial Dolmen estaba interesada en publicar una historieta con guión mío (una) y el dibujante de dicha obra sería un tal Infame & Co (otra).
A Infame ya lo conocía. Javier de Isusi me había enviado hacía muchos años un librito llamado "Buenos Días Mr. Day / Buenas Noches Mr. Night" que uno podía leerlo del derecho y del revés y que era una verdadera maravilla. Además, en el primer número de la revista El Balanzín habíamos coincidido por primera vez (yo había escrito una historia ilustrada por Javi de Isusi en donde se contaba el "drama" de un fantasma enamoradizo e Infame se había despachado con una historieta de gatos pintores). Luego el mismísimo De Isusi lo había convocado para el seleccionado maravilloso del Historias del Olvido.
Debo reconocer que Infame y sus trazos me encantaban.
Ante las certezas señaladas, el paso a seguir era pensar una historia.
¿Qué escribir?
La primera claridad que tuve fue la desición de no centrarme en la historia sino en el tipo de dibujo que la dibujaría: debía escribir "para" los dibujos de Infame. No para mí ni para mis amigos ni para nadie más. Ni siquiera para Infame. Eran sus dibujos los que tenían que contar la historia. No el guión.
Suena raro, pero si pasan por su blog lo entenderán por completo. Los dibujos de Infame cuentan más que cualquier globito que pueda salir de sus bocas.
Hay poética en los trazos de Infame. Las miradas de sus mujeres tienen... ¡Pero claro!
Ahí se me hizo clara la salida del laberinto creativo en el que estaba metido: el libro debía contar una historia de mujeres.
Mujeres. Me encanta. Estaba claro el clima a seguir: bailes, miradas, amores y todo el dolor que rodea a los bailes, las miradas y los amores.
Lo más importante de todo ya estaba. Ahora solo faltaba una buena historia donde poner mujeres hermosas llenas de poesías en la mirada. Sabía que tenía adentro mío algo que podía caerle como dedillo a esta maravilla que estaba por nacer...

¿Pero dónde?
¿Cómo escribir una buena historia con mujeres hermosas y que además no se haya escrito ya millones de veces?

Tremendo dilema. En un rato veremos si pude salir de él o si la madeja de mis rulos me ahogó para siempre en mil preguntas.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Prólogo: un editor llamado Jorge Iván.

Bien. Vayamos directamente al inicio de todo esto.
Acababa de salir un hermosísimo libro llamado Historias del Olvido que tenía un guión escrito por la dupla Saracino-De Isusi y unas maravillosas ilustraciones realizadas por un equipo de ensueño. De ese equipo, yo (un argentino que soñaba con tener su novela gráfica editada) no conocía personalmente más que a un par y de otro par me consideraba (y me considero, gracias a esas cosas del destino) amigo/hermano.
Es por eso que a los que no conocía les comencé a escribir para felicitarlos. Realmente, el Historias del Olvido era un lujo, y quería compartir mi alegría con cada uno de los que participaron en semejante obra.
Comentarios en sus blogs. Comentarios en el mío. Y así.
Había uno de ellos, un tal Infame & Co (¿pero qué nombre es ése?), con el que comencé una rápida correspondencia llena de "ojalá volvamos a trabajar juntos" y "me encanta tu trabajo".
Por otro lado está el protagonista de todo esto: un tal Jorge Iván Argiz (editor del Historias del Olvido), que se dedicó a visitar sendos blogs.
Me imagino que, viendo los comentarios y las flores que hacíamos el uno (yo) del otro (Infame & Co.), se llevó la mano al mentón, dijo: "hummmm...", y me escribió el siguiente mail.

Hola Luciano:
Lo primeo decirte que en DOLMEN me aseguran que te enviaron hace ya más de semana y media tus ejemplares de HISTORIAS DEL OLVIDO, así que no dejes de avisar cuando lleguen ¿ok?
Lo segundo es que estoy encantado con Historias del Olvido, así como con las sinergias que noto fluir entre muchos de los que la hicistéis posibles. El caso es que, pese a que sé que estáis pensando en esas posibles secuelas, yo quería proponerte en paralelo hacer un cómic de entre 50-80 páginas con INFAME&CO.
Él estará ocupado hasta la primera semana de abril con un proyecto que lleva ya bastante avanzado para Astiberri y después ya estaría más que contento de poder comenzar con esta idea. ¿Cómo lo ves?
Historia, a poder ser, con principio y fin. Sin continuarás. No te digo más que estoy seguro que lo que puedas idear será estupendo.
¿Lo hacemos?
Un abrazo
JORGE

Si alguien me hubiese dicho, hacía solo un año, que un editor me enviaría un mail como éste, yo le habría pagado un trago por buen fabulador. Pero ahora sucedía: yo estaba frente al ordenador, leyendo el mail que ahora les muestro a ustedes, con una sonrisa de las que no salen en las películas y pensando a los gritos: ¡hacer un comic con Infame!
No hacía falta escribir una respuesta afirmativa al mail recibido: Jorge Iván ya sabía mi ilusión.
La pregunta que me quitó la sonrisa, entonces, fue:

¿De qué ponerme a escribir?

La respuesta irá apareciendo de a poco en los próximos post. No desesperen.

Bienvenidos!

Sras. Sres.:
es mi deber anunciarles que, desde hoy y hasta que lleguemos al final de un hermoso camino que venimos transitando junto al ilustrador español Infame & Co (¡ovación!), este blog se convertirá en una especie de "bitácora de realización".
El juego consistirá en lo siguiente: yo iré escribiendo lo más diariamente posible el proceso de creación del guión y lo que fue/va sucediendo ante las páginas que me envía Infame desde sus lejanas tierras. Para hacer de esto algo absolutamente original, en el blog de Infame (que pueden visitar pulsando aquí), él irá subiendo simultáneamente su proceso de creación desde el momento cero hasta cuando todo esto se termine.
­¡Así que a aprovechar!
Guionista y Dibujante contarán, de ahora en más y desde sus respectivos continentes, el backstage de la realización de una historieta llamada Corina y el Pistolero (próximamente en su comiquería —española— amiga).
A ver qué sale de este experimento.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Filgrid de Gira por Buenos Aires!

A veces me preguntan qué me gusta más escribir: ¿libros para chicos o para grandes?
La pregunta nunca tiene una respuesta clara, pero cuando se dan semanas como la que acaba de pasar, se inclina a veces para un lado...
Me invitaron a dar charlas en tres escuelas en donde se habían leído los libros de Filgrid. De una punta a otra de Buenos Aires (Recoleta, Villa Santa Rita, Villa Pueyrredón) durante los días mas calurosos —y memorables para mí— del año. De las tres experiencias me llevo un cofre lleno de recuerdos (¡y un montón de regalos hechos por los chicos!).
Algunos los comparto con ustedes.

¿Quién tiene un libro de Filgrid en la Escuela Carlos Steeb?

En la "Juan José Castelli" —donde soy todo un habitué—, me llenaron de regalos, diplomas, preguntas y dibujos. ¡Mirá, Carlos! ¡Esto está lleno de Filgrids y Luiggis!
¡Miren qué caritas tan hermosas las que rodean a ese chico de rulos!

Acabo de sacar un cálculo y, en tres días... ¡firmé seiscientos libros de Filgrid! ¡Hielo para la muñeca, por favor! Miren, si no me creen, lo que era la biblioteca del colegio "Ejército Argentino"...

Y díganme si no parezco una persona seria: de camisa, al centro de la "vice" y la bibliotecaria de la "Castelli", con un micrófono y semejante cartelito ahí en la mesa...
Mil gracias a los chicos y a las "seños" de las escuelas. Especialmente, un millón de abrazos a Ofelia, Luz y Lidia. ¡Nos vemos!

miércoles, 22 de octubre de 2008

Sr. Juez!

La vida es rara, por supuesto. Uno se espera que le de sorpresas, ¡pero no que una mañana como cualquier otra lo inviten a ser jurado en un concurso de historietas organizado por la Universidad Nacional de La Plata!
Imagínense mi carcajada en el momento que se me hizo mención de aquello... "¿Y quién más integra el jurado?", pregunté. "El Sr. Poly Bernatene", me respondieron del otro lado del teléfono. Y ahí me puse serio.
Así que así las cosas: jurados en un concurso de la UNLP.
Si quieren participar en él (no se aceptan sobornos de ningún tipo, por supuesto), revisen las bases aquí.
Y yo que pensaba que con Poly solo nos quedaba sacar un libro cada tanto y firmarlo por las ferias y congresos del mundo...

viernes, 19 de septiembre de 2008

Carbón:

Hace unos cinco o seis años estábamos en un tren con Poly Bernatene intentando sacar de nuestras galeras alguna historia para pasar el rato. El Mediterrenáneo se nos mostraba majestuoso mientras Italia se convertía en Francia y después en España. Estábamos, sí, muy pero muy lejos de casa.
Como suceden siempre estas cosas, se nos apareció de golpe una perlita: una historieta de terror pintada íntegramente a carbonilla y llena de manchones y oscuridades en cada esquina de una ciudad sombría y repleta de historias trágicas. El guión, dicho sea de paso, debía ser tan oscuro como los dibujos.
Había en un callejón un fantasma que no podía salir del lugar en donde lo mataron; un policía que guardaba más secretos que los adoquines mismos; una hermosa mujer que era, en realidad, horrible; una niña que tenía los ojos más negros del mundo... y un hombre que caminaba las calles de arriba a abajo transportando en sus espaldas una bolsa llena de carbón.
Era una bonita historia (si puede entrar tal calificativo para este tipo de argumentos). Se llamaba "El Hombre Del Carbón" (¿o era "El Hombre De Carbón"?) y nunca pasó de aquel vagón de tren.
Con Poly nos pusimos a armar otros proyectos mucho más luminosos y felices.
No sabemos para dónde nos llevará el riel de la vida y los proyectos. Aquella historia, en tanto, espera. Esa es su misión: sabe de momentos, y cuando llegue el suyo, atacará.

Aquí el "dibujito" que Poly se despachó aquella vez.
Lo guardo como un tesoro que hoy quiero compartir.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Feliz Dia!

Hoy, 4 de septiembre, se festeja en Argentina el Día Nacional de la Historieta.
La fecha no es caprichosa, y es una de las pocas veces que me siento contento de la decisión: un cuatro de septiembre de 1957 salía el primer número de la revista Hora Cero. La portada de aquel "inicio de todo" fue esta:

Hora Cero no era una revista más de historietas de las que tanto hemos conocido en el transcurso de la evolución del género. No. Hora Cero estaba escrita íntegramente por Héctor Germán Oesterheld, maestro absoluto para los que intentamos hacer mundos con cuadritos y mago irrepetible de los que nos fascina leer buenas historias.
Pero además de eso, Hora Cero estaba dibujada por los mejores de todos: Hugo Pratt, Francisco Solano López, Luis Salinas, Alberto del Castillo, Carlos Roume, Alberto Breccia... piensen en uno de los padres de la historieta y seguro que ilustraba alguna historia del viejo Oesterheld.
Ya sé que con eso solo alcanzaría con ganarse un lugar en la historia grande de la cultura argentina. Pero hay otro aditivo: en este primer número nació El Eternauta, obra magna —junto al Martín Fierro— de nuestras letras. Quien no haya leído nunca esta magnífica historieta —y le guste la aventura, la ciencia ficción y los relatos con conciencia política— no puede seguir dejando pasar el tiempo. Hoy es un buen día para empezar: nevadas mortales, invasiones extraterrestres, sobrevievientes que se unen para combatir al invasor... La gloria.

Y hay otra cuestión que me alegra mucho de este día: mi papá era un niño cuando salió este primer número de Hora Cero, y lo compró. Por algún motivo supo que estaba ante algo relevante (había que ser ciego para no darse cuenta de aquello). La siguió comprando y completó la colección hasta el momento en que dejó de salir. Hace unos días se encontró con Solano López y le pidió (cincuenta años después) que le firmara la primer página del Eternauta. Toda la gente del auditorio rodeó el momento, extrañados de que alguien haya guardado cincuenta años esas revistitas.
Mi viejo, en ese momento, volvió a ser el pibe que fue. Y ahí me di cuenta lo importante que son las historietas en la vida.

Feliz día para todos los amantes de la tinta china, los cuadritos y los diálogos englobados.

miércoles, 27 de agosto de 2008

De la monstruosidad:

Se sabe; me gustan mucho los monstruos. Podríamos hablar de los motivos y las profundidades del tema, pero a nadie le interesaría. Por eso nos quedamos nada mas que con la primer frase del post: me gustan mucho los monstruos.
De esa manera, en casi todos los libros que llevo escritos aparece algún monstruo.
En Elisa se va de Vacaciones podemos ver a un Lobo Feroz y a un Drácula.
En Filgrid, el mago de los caminos presentamos a los Shadows (criaturas hechas de sombras que recorren los bosques).
En las Agendas Monstruosas, claro, aparecen todos.
En Buscando al Conde, casi todos.
En En el Bosque hay Luces me di el lujo de contar historias con duendes malísimos.
En King Cop el protagonista es un gorila que habla.
Y lo mismo en proyectos que se están en este momento realizando o imprimiendo (una enciclopedia con "monstruos reales", otra enciclopedia con "monstruos ficticios", un comic con una especie de diablo, una peli de terror...).
Pero alguna vez, también, me pude dar el lujo de escribir ensayos sobre monstruos en la revista de literatura mas importante de la Argentina: Oliverio.
Con su editor, Ricardo Romero, nos encantaba juntarnos a tomar un vermouth en San Telmo mientras charlábamos de temas absolutamente escabrosos, y fue así que nació la serie de ensayos titulada De la Monstruosidad, que se fue publicando a lo largo del 2005 y en adelante.
Ahí intenté bucear en la naturaleza del monstruo, y todavía me siento orgulloso de aquellas páginas sueltas que intentaban sonar lo más serias posibles.
¿Quieren leer alguno de esos ensayos?
Aquí, aquí y aquí pueden leer un pulñado de ellos.
Ahora los dejo solos. Alguien está rascando mi puerta.

viernes, 15 de agosto de 2008

Chau!

Me acaba de llamar Omar para comunicarme la noticia: falleció Carlos Meglia.
La primer frase, claro, es "¡La Puta!", pero después uno se queda como mudo, mirando la biblioteca y topándose con los lomitos que uno guarda de las Cybersix, u hojeando las viejas Puertitas para recorrer de nuevo las viñetas de Irish Coffee o El Piloto de Phillip Marlowe. Carlos Meglia fue una figura recurrente durante mi última infancia y primera adolescencia allá, en la bisagra entre los ochenta y noventas. Son esos tatuajes, esas bandas de sonido que uno lleva como "cosa propia".
Me gustaba cómo dibujaba las minas, Carlos. Y los pelitos de los brazos de los tipos, que los hacía gruesos. También, me quedaba mirando un rato largo las lluvias. Caían como grifos de los rostros. En ellas había algo más que humedad.
Tengo la suerte de trabajar con varios de sus colaboradores (Abril Barrado, Gustavo Mazali y Omar Hechtenkopf). Ellos me contaron algunas de sus excéntricas anécdotas. Yo tuve apenas la suerte de cruzármelo por ahí y agradecerle alguna viñeta, en esos encuentros fugaces de convenciones, presentaciones y congresos.
Sé que a los dibujantes jóvenes argentinos se les va el mayor referente de todos.
Sé que, cuando leía sus historias (sobretodo las escritas por Carlos Trillo) me sentía frente a algo especial.
Se ha ido una piedra grande.
Por suerte, nos dejó una montaña.

martes, 5 de agosto de 2008

Click!

Otra Feria Internacional del Libro Infantil se ha marchado de Buenos Aires. Y, otra vez, los recuerdos que me deja son hermosos.
Como no se pueden contar los recuerdos con palabras (así me lo dijo Horacio Sésamo), les dejo unas fotitos, que es lo más parecido que tengo a mano.



Acá, con Carlos Pinto, distendidos antes de que lleguen los "fans" de Filgrid ansiosos por firmas y dibujos.


¡Fíjense el lugar de lujo que se le dio a nuestro mago en el stand de tan ilustre editorial!
(había que pellizcarse para creerlo... y aún así no lo creíamos).

Después, con Poly Bernatene, nos divertimos como chicos firmando ejemplares de las Agendas Monstruosas.

¡Mientras algunas niñas valientes de verdad se animaban a adentrarse en tan terrorífico libro!

Para no ponerme cursi y escribir lo que acabo de borrar, me queda solamente agradecer a los chicos —y grandes— que se acercaron para que les firmemos nuestros libros; a las editoriales y su macanudísima gente que nos invitó y nos trató como reyes; a nuestras "damas" —que siempre están ahí—; a los magos y monstruos que pintaron con magia las pobres palabras de este aprendiz de brujo...

y a los duendes, porque sin ellos no pasaría nada de esto.