lunes, 19 de julio de 2010

¿Libros para Bebés?



Las editoras de Una Luna nos preguntaron una vez —al ilustrador Fernando Rossia y a mí— si no nos gustaría escribir libros para bebés, ya que aquella es una franja en la que los autores no suelen bucear demasiado.

Debo reconocer que, al principio, la idea me dio un poco de miedo. Me recordó a un viaje a Bologna donde un editor me "contó" cómo debía escribir mis libros: "la mamá gata que busca al gatito por la cocina, por el comedor, por la escalera y lo encuentra finalmente en el patio jugando" (juro que me lo dijo así, no exagero).

Sin dudas, no era ese el tipo de historias que elegí contar a la hora de decidir ser escritor.

Sin embargo, el pedido de las editoras de Una Luna volvía a traer sobre el tablero del juego —escribir es como jugar— la idea de las historias "extremadamente sencillas".

El reto era contar, entonces, historias "extremadamente sencillas" que a mí me encante contar. Que tengan alguna cosita más que la gata buscando a su gatito por toda la casa para encontrarlo en el patio, jugando.

Y eso fue lo que intenté en esta serie de libros —con Fernando les decimos "los del fondo del mar", aunque en Una Luna les dicen "bebés acuáticos"— que nacieron como un ejercicio literario y se convirtieron en tres maravillas que acaban de salir del horno/imprenta.

Eso.
Que se acaban de publicar tres libros para bebés, escritos por un servidor e ilustrados por el maestro de Fernando Rossia.
Y que es un placer. Como siempre.

martes, 13 de julio de 2010

Ciro Todorov en Tiras!!!!


Bueno... en realidad, "tiras" es lo que hace Ciro con sus víctimas.

Pero, de ahora en más, Ciro también probará un poco de aquello, ya que es el nuevo personaje de unas tiras gráficas que publicará semanalmente —los martes, para ser calendáricos— la excelente página de Comiqueando.

¿Quieren ver la primer tira?

¡Aquí tienen!

¿La quieren ver en su hábitat natural y comentar y ver las demás tiras de la sección?

(hoy estoy tirano: Ciro me pone así).

viernes, 18 de junio de 2010

Cada vez más Cerca!



Desde hace un tiempo les estoy mostrando algunas pistas de lo que va a ser el segundo libro de las Historias del Olvido (para refrescarse, cliquear aquí). Ya les comenté los nombres de dos de los dibujantes que van a engalanar las páginas, por lo que ahora añado otra perla más al collar: Raquel Alzate.
Para los que recuerdan la increíble portada del primer libro, decirles que se trata de la misma magia. Será ella quien realice ya no sólo la imágen de presentación del libro, sino cada una de las portadillas que dividen las diferentes historias.
Lo que ven aquí son sólo algunas de ellas.
¿No son una belleza?

domingo, 6 de junio de 2010

Las Compras de la Bruja!

Una brujita le pidió a mi abuelo
plumas de sapo, sueños de jilguero
frascos chiquitos repletos de chascos
gotitas de alba mojadas de llantos.

Un cofrecito con sueños en vela
y un universo en frasco de canela.
Dos mil palabras que no digan nada
¡y hasta secretos para su almohada!

Cestos con ojos que puedan ver cosas
ramos de rosas pero hechos sin rosas.
Un arcoiris lleno de colores
y algún recuerdo repleto de flores.

Todas las cosas, aunque suene raro,
entran contentas dentro de su mano.
Ahí va mi abuelo, véanlo sin prisa
pues de regalo, lleva una sonrisa.


Con mi amigo, el genial Sebastián Barreiro, tenemos un personaje con el que hace rato venimos trabajando y que nos está llenando de alegrones. Se llama "El Abuelo de las Manos Enormes", y la verdad es que nos encanta escribir sobre él. En la revista Jardín de este mes sale publicada una tercer rima (que es la que les muestro aquí) con su respectiva magia de Seba.
Seguramente, muy pronto se vendrán más novedades de este abuelo.
¡Es que nos encantan sus historias!

jueves, 27 de mayo de 2010

Boris!


Con Omar Hechtenkopf solemos juntarnos a pensar historias y personajes con los que divertirnos durante un rato. Tenemos, para aquello, algo que se llama "conexión". Y eso no se consigue en el kiosco.

De esa manera, nacieron King Cop —hace unos años— y El Feo —más recientemente—.

Pero no siempre lo nuestro es contar historias sobre gorilas policías ni demonios tangueros. No. Una vez, por ejemplo, se nos dio por contar las historias de un vampirito y su familia.

Y a la gente de la editorial Una Luna les encantó la idea.

Por eso estoy tan contento de contarles que Boris vive (o no-vive, ya que es un vampiro) con dos hermosos libros publicados hace unas semanas.

Uno de ellos es para los más chiquitos, con una historia llena de juegos y risotadas (por eso se llama Juegos de Vampiros). El otro, con formato de novela, es para niños un poco más grandes y se llama ¿Puede Volar un Humano?.

En la Feria del Libro que pasó estuvimos firmando ambos libros ¡y a los chicos les encantaron! Siempre es aquella una prueba muy difícil de superar, por lo que estoy tan contento como Boris en estas portadas que aquí les muestro.

Boris: ¿Puede Volar un Humano?, de Luciano Saracino & Omar Hechtenkopf. 2010.
Boris: Juegos de Vampiros, de Luciano Saracino & Omar Hechtenkopf. 2010.

martes, 18 de mayo de 2010

Se puede hablar de temas "tabú" cuando se escriben libros para chicos?


La pregunta que encabeza este post es, posiblemente, una de las GRANDES preguntas dentro del mundo de la Literatura Infanto-Juvenil.
La primer respuesta que viene a la mente es, "claro, ¿por qué no?". En definitiva estamos haciendo Literatura, y sería natural poder bucear —al menos— temas complejos para simplificarlos y ayudar a que los chicos hagan su propia lectura.
Pero aún los que queremos contar historias sabemos que el tema se complejiza. Porque, ¿de qué manera hablarle a un niño sobre la muerte, las enfermedades, las catástrofes, el sexo, los divorcios y todas esas cosas que muchas veces preferimos —como padres, tíos, abuelos o docentes— guardar en cajones o patear para más adelante?
Cada familia es un mundo.
¿De qué manera entran los libros dentro de ese mundo que es la familia?
Hace bastante con el genial Poly Bernatene encaramos un proyecto que hablaba de un gatito viejo que debía emprender un viaje hacia su propia infancia para saldar una cuenta con su amigo más entrañable. Era una hermosa historia (pueden ver una ilustración y parte del texto si cliquean aqui), llena de aventuras y colores puros. Sin embargo, el proyecto quedó trunco porque a los editores les pareció que tocábamos demasiado de cerca el concepto de la muerte.
Si me preguntan, soy un autor que considera que los libros para chicos pueden divertir muchísimo, pero que no está de más poder contar —a veces, no siempre— una o dos cosas "detrás de la historia".
No se trata de dejar moralejas ni de ser el panzón que viene con el cuento correcto. Se trata de contar. A secas.
Cuando escribí Cuento Hasta Tres, la idea era clara: contar la historia de un nene que todas las mañanas buscaba algo en el patio de su casa hasta que un día se topa con una nube. Desde ese punto de partida nació el libro (ilustrado por la magistral Leticia Ruifernandez y ganador de uno de los premios más importantes de literatura infantil en Europa) y eso fue lo que contamos. Lo que no se contaba en el libro —al menos no de manera directa— era justamente lo que queríamos contar en realidad: la ausencia que estaba marcando a fuego la infancia del protagonista. El padre que no está y la nube, que se parece tanto al espacio que ha quedado en cada una de las ilustraciones.
Porque nadie pondría la voz en el cielo si escribimos un relato para adultos sobre, por ejemplo, el Alzheimer (ahí tengo la saga de Historias del Olvido, escrita junto a Javier de Isusi, y mejor ni hablar de la perla que es el Arrugas, de Paco Roca) pero... ¿por qué no contar una historia sobre el Alzheimer remitida a los niños?
Parecía una locura, pero le empecé a dar vueltas en la cabeza. Y, como cada vez que las historias se me enredan en los rulos, apareció un argumento.
Una abuela que tiene un espejo que le funciona mal. Que refleja cualquier cosa.
Pensé que ningún ilustrador se iba a arriesgar a tomar el reto con sus manos hasta que apareció Fernando Rossia con TODO su talento. Luego supuse que ninguna editorial lo publicaría (ya que el alzheimer en la literatura infantil es un tema mucho más tabú que la muerte misma) hasta que apareció Ovni Press con su "vamos, tomemos el riesgo".
El resultado es un libro hermoso. La historia —lo intenté en cada momento— no se torna bajón ni didáctica ni tiene tintes de moralina. Es, sin más, la aventura de un niño y su abuela frente a un espejo que refleja las cosas de un particular modo. Y de lo que pasa cuando hay que entrar en ese espejo y explorar el mundo que hay en su interior.
Lo que encabeza este post y lo que ven aquí abajo son dos páginas dobles y la portada de El Espejo de mi Abuela Funciona Mal, dibujadas por Fernando Rossia.
Estoy verdaderamente muy feliz de ver este libro publicado.
Y mejor ni hablar de la compañía que me regaló el camino.


Es un cuento sobre un espejo.
Y sobre todo lo que el mismo refleja.

El Espejo de mi Abuela Funciona Mal; de Luciano Saracino & Fernando Rossia. Ed. Ovni Press, 2010.

lunes, 17 de mayo de 2010

Tan sólo dos palabras...


¡¡¡¡¡¡¡DALE, CAMPEÓN!!!!!!!!!


jueves, 13 de mayo de 2010

Chau Feria!!!!!

Otra Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se ha ido. Y los recuerdos, como siempre, quedan.
Comparto algunos con ustedes:
Con el gran ilustrador Gustavo Mazali firmamos las Historias Entre Tumbas y nos divertimos muchísimo:

Luego, con los enormes Omar Hechtenkopf y Fernando Rossia nos la pasamos toda una tarde firmando tres libros en el stand de Una Luna (¡tres horas y todavía quedaban chicos que querían sus dibujos! ¡Parecíamos famosos!).

Lo que nos dio tiempo para correr y conocer dos hijitos nuevos que salieron de la nursery de Ovni Press. Con ustedes: Fernando Rossia, el editor Matías Timarchi, Lucho y dos hermosos bebés.

Como siempre, agradecer a Laura por estar al lado de este inventor de historias insomnes (o "este insomne inventor de historias").

Y a Stella Maris, a la Dra. Cabanellas, a Mariana y a Carlos de Una Luna (y a todo el maravilloso staff de su stand!), a Gaby de Rider Chail, a Poly y Pau, a Rodrigo, a Sebastián y Elisa, a Guillermo de Pictus, a Franco Vaccarini, a el Pol (¡que vivan por siempre los Discípulos de Ed!), a Marcelo Schapces que me pegó un sorpresón/alegrón al pasarse a saludar, a Isabel, Anibal y Marianela (que están siempre!)... y a todos los chicos que pasaron y me refrescaron las ganas de seguir escribiendo literatura juvenil.

¡Un verdadero sueño!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Vaya...

El otro día me topé con esta crítica a Corina y el Pistolero en una página de reseñas de comics. Me puso un poquito colorado, la verdad. Y ahora, que se me pasó, me dieron ganas de compartirla con ustedes (cliqueen aquí y bajen un poquito, porque reseñan dos libros y Corina es el segundo).
Verdaderamente es una alegría que lo que uno escribe sentadito acá salga de paseo para que los demás comenten cosas lindas... Casi tanta alegría como ver esta magia de Infame una vez más:

lunes, 26 de abril de 2010

Ciro Todorov!


Esta Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se vino con muy gratas novedades para mí(léase: muchos libros nuevos). De a poquito les iré hablando de cada uno de ellos. Hoy quiero referirme a uno verdaderamente muy especial.

Su nombre es Ciro Todorov (y pueden ver un terrorífico video si cliquean aquí).

Es un niño un tanto especial.

¿Cuán especial?

Así de especial.



El libro —cuya portada pueden ver en el encabezado de este post pero en el que NO está incluída esta ilustración que ven aquí arriba por ser parte de un segundo volúmen— es una verdadera obra de arte interpretada por el mago de los pinceles y las tramas Fernando Rossia. La historia, de un humilde servidor, está bastante buena. Así que muy bien. Saltemos de alegría.

Todavía no vi el libro impreso (está en la feria, así que si alguno va antes que yo por favor ¡chífleme para decirme!) pero estimo que va a ser una verdadera maravilla (ya que así me lo dijo el editor).

Vale aclarar una sola cosita: a Fernando y a mí nos encantan las historias de terror. Y con este libro quisimos ir al límite en lo que a libros para chicos se refiere: contar una historia de miedo de verdad pero que sea divertida.

¿Les gusta divertirse con el miedo?

¡Ciro Todorov los espera!

(les recomiendo, eso sí, no molestarlo durante el día. Tiene el sueño pesado. Y se enfada muchísimo cuando se lo interrumpen).

Ciro Todorov el Niño Lúgubre en: El Gallo Vampiro, de Luciano Saracino y Fernando Rossia. 2010.

lunes, 19 de abril de 2010

Buen Día, Día!


A veces pasa.

Leés un libro, escuchás una canción, mirás un cuadro, ves una película, y querés comentarle a todo el mundo lo maravillosa que te resultó la experiencia.

Entonces eso: que vine acá a contarte que ayer fui a ver una película que me emocionó hasta las lágrimas y que no me permitía, hoy, silenciar aquello.

Se llama Buen Día, Día. La pasaron al aire libre, en el contexto del BAFICI. A los veinte minutos de proyección se largó en Buenos Aires una de las tormentas más grandes del año —granizo incluido—. Y a nadie se le ocurrió moverse del pasaje Carlos Gardel. La mayoría corrió hasta los techitos de la vereda para no empaparse. Otros se pusieron las sillas en la cabeza a modo de bonetes plásticos. Los demás se quedaron, inmutables, disfrutando bajo la lluvia, sentados o de pie, bailando. Seguro que si alguno se les acercaba y les preguntaba sobre su decisión, habrían respondido que "son cosas mías". O no. Yo qué sé.

La película cuenta —unas-partes-de— la vida del genial músico y poeta Miguel Abuelo. Y la verdad es que es una verdadera joya.

Sinceramente no sabía que existieran tantos documentos sobre Miguel (tan subterráneo, tan esquivo). Y la película está prácticamente contada en primera persona mediante unos audios que son como un tesoro para los que siempre escuchamos las historias de estos tipos contadas por otros. El resto del film nos muestra al hijo —Gato Azul— recorriendo en moto una nocturna Buenos Aires recolectando fotos de su viejo y charlando con sus amigos. Memorable, en este aspecto, cuando se encuentra con el hijo de Pappo (también en moto), que le dice "estas son las cosas que guardaba mi viejo; quiero que las tengas vos" o cuando Gustavo Bazterrica canta en un bar un temazo compuesto para Miguel o cuando... toda la película es una gema. No falta nada. Le dí vueltas toda la noche al asunto y llegué a la conclusión de que había dado —al igual que me pasó con Luca, unos años antes— con el documental perfecto.

Pero eso no fue todo.

Aguantenme un segundito que les cuento algo más de lo que pasó ayer.

Miguel Abuelo murió hace 21 años. La mitad de la gente que había concurrido a la proyección rozaba aquella edad. Es posible que nadie —acá me incluyo— lo haya visto en vivo alguna vez. Y, sin embargo, a nadie lo espantó la lluvia. Todos coreaban las canciones, aplaudían, reían, lloraban. Alguno gritaba "¡Vamos Flaco!" cuando aparecía Spinetta... se abrazaban cuando terminaba el show. Nos mirábamos, cómplices, por ser partes de algo —o de haber vivido un momento especial, de esos que se recuerdan para siempre y "¿te acordás de aquella vez, la tormenta que se largó mientras...?".

Virtud aquella de un film bien construido. Vaya este emotivo abrazo a sus realizadores.

Premio para la intachable trayectoria de uno de los más importantes —y quizás de los menos reconocidos— artistas de esta parte del planeta.

Este no es un blog de música ni de cine. Ya lo sé. No soy crítico ni tengo intenciones de aquello.

Pero me dieron ganas de escribir unas palabras sobre una obra que me movilizó hasta el punto de no arrugarme bajo semejante tormenta que, sí, me sirvió para que Laura no supiera si eso en mis mejillas eran gotas de lluvia o qué.




Buen Día, Día —Eduardo Pinto & Sergio Constantino. Argentina, 2010—.

viernes, 9 de abril de 2010

Se acerca...

¿Quién es?

¿Cómo es?

¿Viene por nosotros?

Por ahora solo puedo decirles que...

...su nombre es Ciro Todorov.

Y se está acercando.