miércoles, 22 de octubre de 2008

Sr. Juez!

La vida es rara, por supuesto. Uno se espera que le de sorpresas, ¡pero no que una mañana como cualquier otra lo inviten a ser jurado en un concurso de historietas organizado por la Universidad Nacional de La Plata!
Imagínense mi carcajada en el momento que se me hizo mención de aquello... "¿Y quién más integra el jurado?", pregunté. "El Sr. Poly Bernatene", me respondieron del otro lado del teléfono. Y ahí me puse serio.
Así que así las cosas: jurados en un concurso de la UNLP.
Si quieren participar en él (no se aceptan sobornos de ningún tipo, por supuesto), revisen las bases aquí.
Y yo que pensaba que con Poly solo nos quedaba sacar un libro cada tanto y firmarlo por las ferias y congresos del mundo...

viernes, 19 de septiembre de 2008

Carbón:

Hace unos cinco o seis años estábamos en un tren con Poly Bernatene intentando sacar de nuestras galeras alguna historia para pasar el rato. El Mediterrenáneo se nos mostraba majestuoso mientras Italia se convertía en Francia y después en España. Estábamos, sí, muy pero muy lejos de casa.
Como suceden siempre estas cosas, se nos apareció de golpe una perlita: una historieta de terror pintada íntegramente a carbonilla y llena de manchones y oscuridades en cada esquina de una ciudad sombría y repleta de historias trágicas. El guión, dicho sea de paso, debía ser tan oscuro como los dibujos.
Había en un callejón un fantasma que no podía salir del lugar en donde lo mataron; un policía que guardaba más secretos que los adoquines mismos; una hermosa mujer que era, en realidad, horrible; una niña que tenía los ojos más negros del mundo... y un hombre que caminaba las calles de arriba a abajo transportando en sus espaldas una bolsa llena de carbón.
Era una bonita historia (si puede entrar tal calificativo para este tipo de argumentos). Se llamaba "El Hombre Del Carbón" (¿o era "El Hombre De Carbón"?) y nunca pasó de aquel vagón de tren.
Con Poly nos pusimos a armar otros proyectos mucho más luminosos y felices.
No sabemos para dónde nos llevará el riel de la vida y los proyectos. Aquella historia, en tanto, espera. Esa es su misión: sabe de momentos, y cuando llegue el suyo, atacará.

Aquí el "dibujito" que Poly se despachó aquella vez.
Lo guardo como un tesoro que hoy quiero compartir.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Feliz Dia!

Hoy, 4 de septiembre, se festeja en Argentina el Día Nacional de la Historieta.
La fecha no es caprichosa, y es una de las pocas veces que me siento contento de la decisión: un cuatro de septiembre de 1957 salía el primer número de la revista Hora Cero. La portada de aquel "inicio de todo" fue esta:

Hora Cero no era una revista más de historietas de las que tanto hemos conocido en el transcurso de la evolución del género. No. Hora Cero estaba escrita íntegramente por Héctor Germán Oesterheld, maestro absoluto para los que intentamos hacer mundos con cuadritos y mago irrepetible de los que nos fascina leer buenas historias.
Pero además de eso, Hora Cero estaba dibujada por los mejores de todos: Hugo Pratt, Francisco Solano López, Luis Salinas, Alberto del Castillo, Carlos Roume, Alberto Breccia... piensen en uno de los padres de la historieta y seguro que ilustraba alguna historia del viejo Oesterheld.
Ya sé que con eso solo alcanzaría con ganarse un lugar en la historia grande de la cultura argentina. Pero hay otro aditivo: en este primer número nació El Eternauta, obra magna —junto al Martín Fierro— de nuestras letras. Quien no haya leído nunca esta magnífica historieta —y le guste la aventura, la ciencia ficción y los relatos con conciencia política— no puede seguir dejando pasar el tiempo. Hoy es un buen día para empezar: nevadas mortales, invasiones extraterrestres, sobrevievientes que se unen para combatir al invasor... La gloria.

Y hay otra cuestión que me alegra mucho de este día: mi papá era un niño cuando salió este primer número de Hora Cero, y lo compró. Por algún motivo supo que estaba ante algo relevante (había que ser ciego para no darse cuenta de aquello). La siguió comprando y completó la colección hasta el momento en que dejó de salir. Hace unos días se encontró con Solano López y le pidió (cincuenta años después) que le firmara la primer página del Eternauta. Toda la gente del auditorio rodeó el momento, extrañados de que alguien haya guardado cincuenta años esas revistitas.
Mi viejo, en ese momento, volvió a ser el pibe que fue. Y ahí me di cuenta lo importante que son las historietas en la vida.

Feliz día para todos los amantes de la tinta china, los cuadritos y los diálogos englobados.

miércoles, 27 de agosto de 2008

De la monstruosidad:

Se sabe; me gustan mucho los monstruos. Podríamos hablar de los motivos y las profundidades del tema, pero a nadie le interesaría. Por eso nos quedamos nada mas que con la primer frase del post: me gustan mucho los monstruos.
De esa manera, en casi todos los libros que llevo escritos aparece algún monstruo.
En Elisa se va de Vacaciones podemos ver a un Lobo Feroz y a un Drácula.
En Filgrid, el mago de los caminos presentamos a los Shadows (criaturas hechas de sombras que recorren los bosques).
En las Agendas Monstruosas, claro, aparecen todos.
En Buscando al Conde, casi todos.
En En el Bosque hay Luces me di el lujo de contar historias con duendes malísimos.
En King Cop el protagonista es un gorila que habla.
Y lo mismo en proyectos que se están en este momento realizando o imprimiendo (una enciclopedia con "monstruos reales", otra enciclopedia con "monstruos ficticios", un comic con una especie de diablo, una peli de terror...).
Pero alguna vez, también, me pude dar el lujo de escribir ensayos sobre monstruos en la revista de literatura mas importante de la Argentina: Oliverio.
Con su editor, Ricardo Romero, nos encantaba juntarnos a tomar un vermouth en San Telmo mientras charlábamos de temas absolutamente escabrosos, y fue así que nació la serie de ensayos titulada De la Monstruosidad, que se fue publicando a lo largo del 2005 y en adelante.
Ahí intenté bucear en la naturaleza del monstruo, y todavía me siento orgulloso de aquellas páginas sueltas que intentaban sonar lo más serias posibles.
¿Quieren leer alguno de esos ensayos?
Aquí, aquí y aquí pueden leer un pulñado de ellos.
Ahora los dejo solos. Alguien está rascando mi puerta.

viernes, 15 de agosto de 2008

Chau!

Me acaba de llamar Omar para comunicarme la noticia: falleció Carlos Meglia.
La primer frase, claro, es "¡La Puta!", pero después uno se queda como mudo, mirando la biblioteca y topándose con los lomitos que uno guarda de las Cybersix, u hojeando las viejas Puertitas para recorrer de nuevo las viñetas de Irish Coffee o El Piloto de Phillip Marlowe. Carlos Meglia fue una figura recurrente durante mi última infancia y primera adolescencia allá, en la bisagra entre los ochenta y noventas. Son esos tatuajes, esas bandas de sonido que uno lleva como "cosa propia".
Me gustaba cómo dibujaba las minas, Carlos. Y los pelitos de los brazos de los tipos, que los hacía gruesos. También, me quedaba mirando un rato largo las lluvias. Caían como grifos de los rostros. En ellas había algo más que humedad.
Tengo la suerte de trabajar con varios de sus colaboradores (Abril Barrado, Gustavo Mazali y Omar Hechtenkopf). Ellos me contaron algunas de sus excéntricas anécdotas. Yo tuve apenas la suerte de cruzármelo por ahí y agradecerle alguna viñeta, en esos encuentros fugaces de convenciones, presentaciones y congresos.
Sé que a los dibujantes jóvenes argentinos se les va el mayor referente de todos.
Sé que, cuando leía sus historias (sobretodo las escritas por Carlos Trillo) me sentía frente a algo especial.
Se ha ido una piedra grande.
Por suerte, nos dejó una montaña.

martes, 5 de agosto de 2008

Click!

Otra Feria Internacional del Libro Infantil se ha marchado de Buenos Aires. Y, otra vez, los recuerdos que me deja son hermosos.
Como no se pueden contar los recuerdos con palabras (así me lo dijo Horacio Sésamo), les dejo unas fotitos, que es lo más parecido que tengo a mano.



Acá, con Carlos Pinto, distendidos antes de que lleguen los "fans" de Filgrid ansiosos por firmas y dibujos.


¡Fíjense el lugar de lujo que se le dio a nuestro mago en el stand de tan ilustre editorial!
(había que pellizcarse para creerlo... y aún así no lo creíamos).

Después, con Poly Bernatene, nos divertimos como chicos firmando ejemplares de las Agendas Monstruosas.

¡Mientras algunas niñas valientes de verdad se animaban a adentrarse en tan terrorífico libro!

Para no ponerme cursi y escribir lo que acabo de borrar, me queda solamente agradecer a los chicos —y grandes— que se acercaron para que les firmemos nuestros libros; a las editoriales y su macanudísima gente que nos invitó y nos trató como reyes; a nuestras "damas" —que siempre están ahí—; a los magos y monstruos que pintaron con magia las pobres palabras de este aprendiz de brujo...

y a los duendes, porque sin ellos no pasaría nada de esto.

jueves, 24 de julio de 2008

El Luchograma para la Feria:

Como —gracias a esas cosas del destino— viene sucediendo desde hace unos años, tengo el agrado de estar en algunas mesas y eventos en esta nueva Feria Internacional del Libro Infantil de Buenos Aires.
¿Las fechas? Cómo no:



24/07 a las 14 hs.
30/07 a las 17 hs.

y
04/08 a las 17 hs.
Vamos a estar con Carlos Pinto en el stand de Cántaro contando historias y regalando dibus sobre estos dos libros:





Por otro lado, el

02/08 a las 18 hs.

Con Poly Bernatene vamos a firmar ejemplares de éste libro en el stand de Una Luna:
Si están por ahí, nos vemos. Si no, nos vemos después. Hay tiempo.

miércoles, 23 de julio de 2008

Sobre los libros para chicos:

Este lunes salió en el periódico argentino Página/12 una nota en la que varios autores compartimos opiniones acerca de la literatura infanto-juvenil.
Para mí fue un verdadero orgullo intercambiar puntos de vista con colegas de la talla de Adela Basch, Ana María Shua, Andrea Ferrari, Sandra Comino, Franco Vaccarini y Susana Itzcovich.
La nota —exquisita, todo hay que añadirlo— está escrita por Silvina Friera, y si quieren leerla solo tienen que hacer un click aquí.

sábado, 19 de julio de 2008

Gracias!

Ayer pasé una jornada inolvidable, y la quería compartir con todos ustedes.
Fuimos invitados con el amigo, colega y maestro Poly Bernatene a dar dos charlas en la Facultad Nacional de Bellas Artes de La Plata, en donde no solamente pudimos hablar de lo que más nos gusta en el mundo (las historias y cómo se gestan) sino que, además, compartimos mesa con los enormes artistas Carlos Pinto y Carolina Farías.
La verdad es que nos divertimos como chicos. Espero sinceramente que los alumnos presentes también la hayan pasado bien (y que no se hayan quedado solamente con los secretos sobre mi ecléctica carrera que Carlos anduvo ventilando ante tan selecto público...).
Agradecer el buen momento compartido y la gente maravillosa que conocimos por las lejanas tierras platenses. Nos sentimos como en casa, tan lejos de casa (¡y tan temprano en la mañana!).

miércoles, 16 de julio de 2008

Hace muchos, muchos años:

No había empezado aún el nuevo milenio, y yo soñaba con ser escritor.
El primer paso para cumplir ese sueño se trató de la autoedición (en un solo libro) de dos novelas de terror que escribí con todo el amor que el amateurismo pueda llegar a dar de sí (que es mucho amor, se los puedo asegurar). El libro (hoy absolutamente incunable) se llamó Crímenes y Fantasmas. Dentro del mismo, dos historias: "Laura en el Jardín" (donde un joven mataba a su novia, la enterraba y se arrepentía) y "La Casa del Arroyo" (una simpática historia de fantasmas en el campo argentino). Perlitas que, al día de hoy, miro con una nostalgia inexpresable.
Pero ese libro no fue importante solamente por ser mi "permiso" a todo lo que vino después. Fue, además, el inicio de la sociedad con dos artistas absolutamente importantes en mi futura carrera de autor: Sebastián Barreiro y Poly Bernatene.
Ellos, desde entonces, ya eran dos genios y dos personas absolutamente encantadoras. Y haber dado el primer paso con ellos es el placer mas grande que pudo haber tenido ese veinteañero noctámbulo y soñador que alguna vez fui.
Esta es la portada, del Sr. Barreiro:
Y estas las portadillas de "Laura en el Jardín", del Sr. Bernatene:
Un lujo, ¿verdad?
Aquí mi humilde homenaje a aquellos tempranos años. Y a las dos personas que me vienen acompañando desde entonces.

Crimenes y Fantasmas; de Luciano Saracino, Sebastián Barreiro y Poly Bernatene.-

miércoles, 18 de junio de 2008

Se viene... se viene...:

Si, ya sé que el primer tomo de King Cop está en los quioscos de todo el país desde hace apenas un par de semanas. Pero es un buen momento para anticiparles que en muy poco tiempo verán, también, el segundo libro de este bizarrísimo personaje (a publicarse simultáneamente en Argentina y Francia).
Si en el número uno pudimos ver la génesis de este gorila/policía, en el que está a punto de ser terminado lo veremos (¡al fin!), en acción.
Con el ilustrador (Omar Hechtenkopf) y el colorista (Diego Puente) hemos decidido ponerlo en el medio de una trama llena de vampiros y muertos vivos. ¿Podrá King Cop salir bien parado de semejante situación? Seguro que no.
Acá les dejo una paginita (sin terminar) para que vayan viendo el clima de la obra:
Y, de yapa, una muestra de todo lo que nos estamos divirtiendo haciendo los comics de este personaje. ¿No es una maravilla? Los aplausos para Omar y Diego (dos capos).

sábado, 14 de junio de 2008

Secretos: Algunos sombreros en el espejo

Hace unos días, la genial Adela Basch me invitó a participar en una antología de cuentos para chicos de seis años. La consigna: menos de mil caracteres y que en algún momento apareciera un sombrero.
Escribí un montón de historias y Adela eligió una (que todavía es secreta y que por suerte también es la que más me gustaba a mí). Comparto aquí una de las que quedó en el camino para que vean cómo es esto de trabajar por encargo para laburos que están buenos. Además, siempre es lindo compartir, ¿no?

El espejo de la casa de mi abuelo:

Mi abuelo es de esas personas serias bien serias que nunca se ríen, que fuman en pipa y tienen bigotes blancos que terminan en punta hacia arriba.
A veces, mis papás me dejan toda la tarde en su casa, donde no se puede cantar, jugar, ni correr. Igual, con Tomate (el gato de mi tía) descubrimos algo que nos hace divertir más que cualquier juego de la plaza: al espejo de la sala le encanta hacerlo rezongar a mi abuelo vistiéndolo de maneras raras. Le pone trajes rojos o verdes, un tutú de bailarina, ¡y hasta un sombrero de señora con plumas y cascabeles!
¡Cómo nos reímos con Tomate cuando lo vemos al abuelo –tan serio él- pasando por delante del espejo!
Después, cuando él se va a leer el periódico, el espejo nos refleja a Marte o a África y nos ponemos a jugar a lo que queremos.
El abuelo ni se aparece: no vaya a ser que a nuestro amigo se le ocurra pintarle el pelo de rosa.