sábado, 7 de enero de 2012

Ricardito Minipyme!

Hace ya algunos meses, un editor me llamó para preguntarme si me gustaría escribir una serie de tiras diarias para una nueva movida que iniciaba la Distribuidora de Noticias Telam.
"Tiene que suceder dentro de una pyme" me dijo el editor, y un poco me asusté. "La dibujaría Enrique Alcatena" completó, y no hizo falta más.
Quique Alcatena es uno de mis héroes dentro del mundo de la historieta. Un fuera de serie. Un talento único. Una imaginería desbordante. Un tipo genial.
Habíamos trabajado juntos en un libro que contaba la vida, obra y muerte de Jim Morrison (de pronta aparición) y eso me había convencido de que yo quería trabajar con un tipo como Quique por el resto de mi vida. "Placer" es la palabra que me viene ahora a la mente, por lo que no voy a buscar otras más intelectuales.
Retomando, teníamos que hacer una tira diaria sobre un muchacho que trabaja en una "pequeña y mediana empresa". Todos aquellos que conocen el talento de Alcatena saben que es la gloria verlo plasmar en el papel mundos y criaturas, por lo que sentía que hacer una "costumbrista" no iba a ser lo adecuando. "¿Y si hacemos que la pyme fabrique robots?" se le ocurrió a él o a mí. Y a Lautaro Ortiz (el editor en cuestión) le encantó.
Desde el vamos se sumó al plantel otro peso pesado: Silvestre Szilágyi, que le puso su toque y experiencia a este experimento que estaba naciendo.
Lo del nombre fue otro cantar. Comenzó siendo "Argentina Potencia", luego mutó por "Pie de Plomo" y otros tantos que ahora no recuerdo. Fue el director de Telam el que lo bautizó finalmente: Ricardito, Minipyme. Debo reconocer que al principio el nombre me despertó una sonrisa. Después me acostumbré a él. Ahora no me lo imagino llamándose de otra manera. Ricardito Minipyme. Repítanlo mil veces, van a ver que se les queda. Y hasta les va a sonar bien y todo.
Por otro lado... ¿No es "Rolo, el Marciano Adoptivo" un nombre que al principio nos sonaba extraño hasta que lo aceptamos y chau?
La cuestión es que me puse a escribir y Alcatena y Szilágyi revolvieron los calderos con su alquimia.
Este joven que empezaba a trabajar en una pyme que fabrica robots se volvió día a día más descontracturado y divertido. Las aventuras se me agolpaban en la cabeza y había veces en que, cuando me sentaba a escribirlas, ya me las había olvidado por completo.
A un mes de comenzado el proyecto, los rumores hablan de "buena respuesta". Será cuestión de esperar para ver si esta pyme que fabrica robots y su nuevo empleado (un tal Ricardito) dan los pasos adecuados.
Yo, les aviso, me estoy divirtiendo como un pibe escribiendo estas tiras.
¿Quieren pasar y leerlas todas de un tirón? No tienen más que hacer clic aquí.