
Como hace rato no tengo novedades interesantes para poner en el blog (ya van a venir, estamos trabajando en ellas), voy a robar una idea del blog de mi amigo y colega
Infame y me voy a poner a escribir de los personajes que más me gustan (vale decir que la maravilla del blog de Infame es que los personajes son ilustrados con el particular estilo de uno de los mejores dibujantes del momento).
Quiero empezar con Fantomas. Simplemente, porque Fantomas fue uno de los personajes favoritos de mi infancia y primera juventud.
Es verdad que está inspirado en un criminal de novelas policiales creado por Marcel Allain y Pierre Souvestre en 1911. También es verdad que el director de cine Louis de Phillippe hizo una decena de perlitas con este personaje. Pero para mí, el Fantomas más bonito es mexicano y era el protagonista de una colección de historietas que todavía guardo como tesoro.
Comenzaban los ochentas y los únicos cómics que se conseguían en mi país (sacando el Patoruzú y las Tony) eran los que se importaban de la Editorial Novaro. Entre ellos, un ladrón de capucha blanca y técnicas perfectas me quitaba el sueño.
Me gustaba que la policía lo persiguiera.
Me fascinaba que considerara que las mejores obras de arte de la historia quedaban mucho mejor en su cuartel que en los museos.
Me parecía bien que nunca matara a nadie en la concreción de sus delitos.
Me parecía el mejor slogan del mundo ese "la amenaza elegante" que aparecía bajo su nombre en cada portada.
Me deliraba con su harén de ayudantas bautizadas con los signos zodiacales (sólo quien fue niño en aquel tiempo y supo apreciar aquellas mínimas vestimentas sabe de qué hablo).
Me daba aires de importante memorizar las contraseñas para entrar a su guarida (siempre frases maravillosas escogidas de grandes poetas).
Me emocionaba que cada tanto se disfrazara de -no sé- piloto de fórmula uno y les ganara el premio a los más grandes corredores de la época.
Me hermanaba que los ciudadanos jovenes de Paris (allí era donde sucedían la mayoría de sus historias) hicieran manifestaciones en su apoyo mientras la población adulta y retrógrada lo consideraba un criminal/terrorista.
Me daba orgullo que siempre cenara con las actrices más hermosas del cine mundial.
Me producía incógnita aquella máscara y cierto pasado que nunca se develaba.
Que quede claro: hablamos de uno de los dos más grandes dandys que ha dado el comic mundial (el otro se llamó Corto Maltés). Y eso es suficiente.
Además, Fantomas es el único personaje de historietas que puede darse el lujo de haber actuado en un guión esrito por Julio Cortazar. Ya quisiera Batman o Condorito tener semejante galardón.
Hace rato que vengo pensando un argumento en el que participa Fantomas. Realmente me encantaría ponerme, por lo menos una vez en la vida, la capucha, la capa y su traje azul.
Y robarme a la maja desnuda para ver cómo besa. ¿Por qué no?

Este post va dedicado a mi hermano Luis Sampaoli, que sabe más que yo de Fantomas porque siempre se las arreglaba (quien sabe con qué artimañas) para robarlas de los lugares más custodiados de las cajas fuertes mundiales.