
—Dale —me dijo él. —¿Se te ocurre algo?
Y alguna cosita se me ocurrió.
La escribí.
Ganamos.
¡Ahora tenemos que hacer una serie de trece episodios ambientada en la base Marambio!
Vaya...
El guionista que escribe mi vida, me parece, se fue un poquito de presupuesto. Venía gratamente acostumbrado a sus mansas sorpresas. Pero esta vez fue demasiado.
¿Alguien tiene una camperita para prestarme?