No había empezado aún el nuevo milenio, y yo soñaba con ser escritor.
El primer paso para cumplir ese sueño se trató de la autoedición (en un solo libro) de dos novelas de terror que escribí con todo el amor que el amateurismo pueda llegar a dar de sí (que es mucho amor, se los puedo asegurar). El libro (hoy absolutamente incunable) se llamó Crímenes y Fantasmas. Dentro del mismo, dos historias: "Laura en el Jardín" (donde un joven mataba a su novia, la enterraba y se arrepentía) y "La Casa del Arroyo" (una simpática historia de fantasmas en el campo argentino). Perlitas que, al día de hoy, miro con una nostalgia inexpresable.
Pero ese libro no fue importante solamente por ser mi "permiso" a todo lo que vino después. Fue, además, el inicio de la sociedad con dos artistas absolutamente importantes en mi futura carrera de autor:
Sebastián Barreiro y
Poly Bernatene.
Ellos, desde entonces, ya eran dos genios y dos personas absolutamente encantadoras. Y haber dado el primer paso con ellos es el placer mas grande que pudo haber tenido ese veinteañero noctámbulo y soñador que alguna vez fui.
Esta es la portada, del Sr. Barreiro:

Y estas las portadillas de "Laura en el Jardín", del Sr. Bernatene:

Un lujo, ¿verdad?
Aquí mi humilde homenaje a aquellos tempranos años. Y a las dos personas que me vienen acompañando desde entonces.
Crimenes y Fantasmas; de Luciano Saracino, Sebastián Barreiro y Poly Bernatene.-